28 de junio. Salida Montevideana a Villa Colón y Colón

En esta Montevideana, visitamos hitos destacados de ambos barrios.

Comenzamos por la Plaza Vidiella, donde está el monumento a Francisco Vidiella, viticultor progresista que se instaló en lo que luego devino el barrio de Colón. El homenajeado, con un racimo de uvas en su mano, originalmente miraba en dirección a la zona donde estaban sus viñedos. Más tarde fue girado y hoy mira hacia la Avenida Garzón.

A pasos de allí está Estación ferroviaria Colón. Cruzamos su puente nuevo sobre las vías para  luego acceder a los andenes y  aproximarnos al puente viejo.

Siguió el Centro Hospitalario Gustavo Sant Bois. Creado en su momento como Colonia Sanatorial de Convalecientes, se destinó en especial a los enfermos de tuberculosis.

El gran parque que lo rodea,  su diseño arquitectónico funcional, armónico y de vanguardia,  así como la incorporación de murales artísticos –de Joaquín Torres García y de su taller- en las instalaciones, apuntaban todos a mejorar las estancias de los pacientes en el establecimiento. Por las características de la enfermedad y de los tratamientos disponibles en la época, los afectados debían permanecer en la Colonia durante largas temporadas.

La Plaza 12 de Octubre, con muchos menos árboles de los que tuvo en origen, con una cápsula de tiempo que se abrirá en 2072, y con un entorno que conserva casas del estilo típico de la época en que Villa Colón era un balneario, fue el siguiente destino.

Poco después del  mediodía nos encaminamos al gran complejo del Colegio Pío. Allí, una gran explanada precede a su iglesia y a su colegio y tiene en su lateral al Centro Cristóbal Colón, centro social del barrio de larguísima data.

Visitamos  los museos del Colegio, totalmente renovados: el Histórico “Monseñor Luis Lasagna”, el de Ciencias Naturales “P. Luis Marzorati” y el del Observatorio Meteorológico, culminando el recorrido con el acceso a la azotea mirador.

A continuación y como final de la jornada, realizamos la visita guiada al Castillo de Idiarte Borda, quien lo mandó construir como residencia de veraneo, con materiales traídos de Francia y en estilo francés de época. Los jardines del castillo fueron diseñados por Thays y en ellos hay  construcciones adicionales: una capilla (hoy tugurizada) y una caballeriza.

Juan Idiarte Borda fue la víctima del único magnicidio de la historia uruguaya y nunca llegó a habitarlo.

La yapa fue un último recorrido por calles del sector cercanas al arroyo Pantanoso, que conservan casas de época y por la calle Lanús pasando frente al Parque Giot-más conocido como Monte de la Francesa- y el antiguo Hotel Giot (que tuvo diversos y sucesivos destinos y hoy es un edificio de aberturas tapiadas).

 

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